me carga cuando las palabras cobran vida y sin que las vea, se acurrucan en la esquina de la hoja... al principio no entendía por qué había esas cosas ahí, y lo seguí sin entender durante un tiempo... hasta lo resolví, mientras miraba el computador, presentí que algo se movía en mi cuaderno, miré de reojos y no era un insecto, era una palabra que se desplazaba, lenta y tiernamente.
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